Pétalos
carnosos en conjunción, recuerdan órganos reproductivos
femeninos en “Flor II”, 2000.
La blancura del alabastro, la morbidez de las curvaturas volumétricas,
insinúan un erotismo inmanente que trasciende la forma
escultórica, y multiplica los sentidos del formalismo y
del significado.
María
Silvia Sayús - ARTINF n° 112 - Año 2001