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Los gaviones son utilizados para protección
de costas o zonas de constantes derrumbes, impidiendo el paso del
agua o el desmoronamiento de partes del terreno.
En
esta obra tomo como modelo esas formas que el hombre ha diseñado
para defender sus territorios del avance y erosión de las
aguas y otros fenómenos naturales y realizo una serie de
figuras imitando dicha técnica, con malla metálica
y costuras reforzadas en alambre, el volumen es rellenado con leca,
un equivalente en escala de los adoquines o piedras con que se forman
estas resistentes barreras.
En
este caso, los “gaviones” adoptan las formas de los
tradicionales ositos y juguetes de peluche, y otros clásicos
“íconos” que decoran los cuartos y camas infantiles
y “cuidan” sus sueños.
La
transformación del oso de peluche y estopa en este otro de
metal y piedra, responde a nuevas necesidades de esta época
en que la precarización de los recursos de contención
y asistencia a la infancia se acelera día a día en
las grandes ciudades. Y, de manera simbólica aludo a los
países aún “en vías de desarrollo”
que no alcanzan a resguardarse de la gradual usurpación de
sus territorios ni a cimentar un futuro con soberanía.
Rescato
la factura artesanal y el ingenio con que los pueblos suelen dar
respuestas a estas crisis frente a la lenta y oscura articulación
de los mecanismos del Estado para tales urgencias históricas
o catástrofes naturales..
La función primordial de protección y resguardo permanece,
ya no como metáfora sino como un hecho concreto, material,
en esa capacidad de transformar de alguna manera la realidad para
sobrevivir al abandono institucional y la marginación social
imperante que excluye cada día más niños y
pueblos no sólo de algún futuro sino directamente
del presente.
Inundación,
intemperie, inestabilidad, indigencia, indefensión... constantes
de una corriente que arrastra a su paso con las garantías
y derechos de los hombres dejando costas devastadas, llenas de hombres
y naciones débiles, desnudos, desarmados para el mañana.
Por
eso es preciso reinventar el oso de peluche para los días
que corren, cambiar la tibieza por impermeabilidad, la suavidad
por resistencia. |